HISTORIA CLÍNICA

El especialista le someterá a un cuestionario para conocer el origen de la alergia que incluirá algunos de los aspectos siguientes:  

  • Descripción y frecuencia de los síntomas y variaciones según la época del año.
  • Consumo de tabaco, convivencia con fumadores en el hogar o el lugar de trabajo.
  • Relación con animales de compañía.
  • Empeoramiento en espacios cerrados o al tomar contacto con objetos que acumulan polvo, como mantas o alfombras.
  • Actividad laboral en contacto con sustancias químicas.
  • Antecedentes familiares de atopia, especialmente entre los padres.
  • Relación de los síntomas con el estrés.
  • Fármacos que se están consumiendo.
  • Enfermedades crónicas

En la alergia a alimentos, algunos  de los aspectos más importantes son:

  • Cantidad y preparación culinaria del alimento sospechoso de producir la reacción.
  • Recoger la naturaleza y gravedad de los síntomas.
  • Repetición de la reacción.
  • Edad de comienzo.
  • Relación temporal entre la ingestión del alimento sospechoso y síndrome clínico.
  • El tratamiento requerido y el tiempo de su resolución.

Debe valorarse la posible función de aditivos alimentarios y de alimentos con reactividad cruzada, así como enfermedades intercurrentes (infecciones).

En el caso de lactantes es necesario detallar la introducción de los diferentes alimentos y su tolerancia. Si ha tenido lactancia materna, si con ésta ha intercalado biberones aislados de leche, etc.

Para la identificación de la causa de la reacción alérgica es muy útil la realización de un diario dietético, que consiste  en anotar cuidadosamente todo lo que ha comido y bebido en las 12 horas previas, incluyendo especies y pequeñas cantidades de alimentos que puedan parecer despreciables (media avellana en el contexto de una comida copiosa puede ser responsable de una reacción importante). A si mismo hay que detallar cualquier síntoma que ocurra después de la ingesta.

Se sugiere que el paciente realice unos días, un informe escrito (diario) de los alimentos que consume, para así poder relacionarlos con el desarrollo de los síntomas.

En caso de haber tomado alimentos preparados (incluyendo embutidos, helados, etc) deberá registrar exactamente el nombre del producto y su fabricante, y si es posible, guardar una etiqueta descriptiva de su composición. 

La historia clínica debe completarse con una exploración física detallada en la que se prestará especial atención a la presencia de manifestaciones cutáneas de eczema o sequedad, así como una exploración de vías respiratorias.

 

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